Jürgen Habermas, quien fue el último exponente de la Escuela de Frankfurt, desarrolla una crítica sistemática a las diferentes corrientes “cientistas”, mismas que aglutina bajo el apelativo general de positivismo, lo cual constituyó un verdadero hito para la filosofía de la ciencia, donde elabora lo que va a denominar como, una Arqueología de la ciencia positiva.
Esta crítica tiene dos momentos: en primer lugar, la lección inaugural titulada “Conocimiento e Interés” para las cátedras de filosofía y sociología, con motivo de su incorporación a la Facultad de Filosofía de la Universidad de Frankfurt, el 28 junio de1965, publicada seis meses después en la Revista Merkur* (ensayo que fue incorporado también en su trabajo sobre “Ciencia y técnica como ideología”. Ed. Tecnos, Madrid, 1986).
Y el segundo momento con su obra magna titulada igualmente “Conocimiento e Interés” que fue publicada por la editorial Shurkamp Verlag, de Frankfurt am Main, también en 1968.
- El debate fue bautizado como la querella por el positivismo. Habermas trata al positivismo como una noción “cientificista” que puede explicarse por dos máximas en el campo de las Ciencias Sociales: los hechoscomo “cosas”, y producir un acoplamiento (macht) positivo, con una afirmación construida hipotéticamente o para responder positivamente a lineamientos apriorísticos teóricos, como sucede en las ciencias naturales, exactas, y experimentales, mismas que también Jü|rgen Habermas critica asiduamente.
- Jürgen Habermas construye una crítica muy elaborada del positivismo in esta querella a partir de lo que él denomina una arqueología del conocimiento y con ello rehace una historia de la filosofía del conocimiento.
- Es Emanuel Kant quien estará en la base de esta producción filosófica humana, a partir de la llamada inversión copernicana. Las condiciones de producción del conocimiento no están en el objeto (la cosa) sino en el sujeto que conoce.
- Pero esta arqueología tiene como condición su historicidad. Hay un elemento crítico fundamental. Una corrección fina a Kant. Pensamos toda historia desde el presente. No son las condiciones de producción del conocimiento universales y atemporales, sino su especificación como una actualización continua, más aún en las condiciones de la velocidad contemporánea de su actividad productiva.
- Habermas reconoce, sin duda, las influencias postkantianas expresadas in las obras de Dilthey, Windelband y Rickert que produjeron la diferencia entre el explicar y el comprender, la necesaria separación entre ciencias naturales y ciencias del espíritu, que dio origen a las ciencias nomotéticas y las ciencias ideográficas.
- La ciencias nomotéticas se estructuran sobre principios universales, constituyen leyes, tiene causas comunes y son prototípicas de las ciencias naturales, experimentales y exactas. Tienen como premisa básica la comprobación. Pretenden ser explicativas.
- Las ciencias ideográficas se centran en la compresión de eventos singulares e irrepetibles y son propias de las humanidades y las ciencias sociales. Weber formó parte de la fundación de la sociología comprensiva a partir de esta distinción y en esta tradición de búsqueda de cientificidad particular para las ciencias sociales.
- En ese intento comprensivo Weber elabora el concepto de imputación causal y desarrolla la jerarquización de causas tratando de darle a la naciente sociología una legitimación científica, mediante este procedimiento de comprobación casuístico.
- Habermas, retoma las preguntas filosóficas básicas: Que es eso que está ahí, la pregunta por el objeto, Que hay más allá de eso que está ahí, la pregunta por la metafísica y por la teoría, que es preguntar, la pregunta por el interés en el conocimiento, y quien conoce, la pregunta por el sujeto cognoscente. Todo esto realiza la inversión copernicana kantiana: las condiciones de posibilidad del conocimiento del objeto no están en el objeto, sino en el sujeto que conoce, donde Habermas dirá sí, pero con historicidad. Y es aquí cuando Habermas considera que existe una relación entre conocimiento e interés.
- Cuando Habermas se pregunta sobre la relación entre INTERÉS y CONOCIMIENTO logra separar de manera tajante, mediante su antropología del conocimiento y la11. 12. 13. 14. filosofía crítica, la ciencia positiva clásica que califica de objetivista, como si en la construcción del objeto no tuvieran participación elementos subjetivos y las ciencias sociales. Cuestiona al positivismo como si la comprobación que pretende dar el macht positivo mediante los protocolos de prueba, no fuera también una construcción de orden subjetivo.
- Pero, además, Habermas critica el hecho de que la Ciencia exacta, natural, y experimental pretenda volverse normativa también para las ciencias sociales exigiéndole su probación positiva.
- Habermas dirá que, ni la ciencia empírico analítica está exenta de vehicular intereses que se manifiestan en su no neutralidad social y política por un lado, y en su historicidad por otro. Llegando al extremo de constatar que en la construcción de mediciones existen sesgos incluso inconscientes, en lo propósitos de medición y cálculo de sus objetos de estudio. Más aún si se trata de aparatos experimentales de medición “controlada” de comportamientos naturales o inducidos.
- Aquí tenemos la importancia del psicoanálisis freudiano en sus planteamientos para develar en el interés la motivaciones ocultas o unconscious del trabajo.
- Habermas ve en la ciencia social positivista la intervención de intereses, no solamente los de clase social, sino además políticos, económicos y sociales. Pero además la ciencia positiva tiene una dimensión que la vuelve instrumental fundamentalmente al mercado y a fines del poder económico y político.
- En el ámbito de la ciencia social también hay una crítica a las improntas positivistas, desde el uso de los datos que se pretende tengan una cierta objetividad. Si nosotros consideramos como producimos estos datos debemos partir de la noción de observación. sto es así porque nuestro concepto de observación es central en la producción de sus objetos de interés. La noción de observación está en el centro de esas operaciones.
- Observar es una muerte de la visión, pero al mismo tiempo observamos también aspectos en los objetos sociales que no se ven físicamente y sin embargo se puede dar cuenta de ellos.
- Aprendemos a observar cómo se nos enseña a observar primeramente, de manera empírico cotidiana, mediante las prácticas comunes de todos los días “Fíjate en esto, fíjate en aquello…” Pero ya en la práctica sociológica delimitamos un objeto, o pretendemos construirlo y nos damos cuenta de que nuestro concepto de observación es, en primer lugar, tener ciertas reglas de observación, a través de reconocer alguna perspectiva desde donde se genera ésta, es decir ver y reconocer cómo se han construido objetos similares. Se le llama el estado del arte de la investigación del tema en cuestión.
- En esta instancia, reconocemos en primer lugar el interés que nos mueve, aunque no lo comprendamos cabalmente, A este interés se le llama IMPLICACIÓN. Lo cual tiene solamente una respuesta de orden psicoanalítico, que como bien dice Habermas, lo que posibilita, si se da, es hacer la crítica de nuestro interés y19. 20. 21. de nuestra implicación con en el objeto, lo cual ayuda a construirlo con mayor coherencia.
- El otro elemento que vincula interés a conocimiento en la ciencia social es el propio lenguaje, mismo que utilizamos para el análisis de expresiones de lenguaje que es también vehículo de intereses y de implicación de los actores sociales, pero además del propio analista, Estamos inmersos en las complejidades de la subjetividad a través de la lengua.
- Entonces, como los hechos no son cosas, en las ciencias sociales, observamos aspectos que consideramos relevantes de ellos; es imposible la recolección total de esos hechos. Una vez que los tenemos, los convertimos en datos de los hechos y los analizamos y jerarquizamos en importancia para finalmente interpretarlos en contexto. Hay una especie de reducción de complejidad para poderlos enunciar, y al mismo tiempo, un alejamiento relativo y prospectivo, de los hechos mismos.
- Luego viene, el tomar en consideración desde dónde observamos y que perspectiva de observación tenemos. Debemos reconocer que la ciencia social no tiene una unidad analítica básica, lo que nos obliga a definir desde nuestro lugar de observación, qué buscar en los datos de los hechos. Entonces nuestro dilema es: qué privilegiar como foco de la observación; la acción, las estructuras, las funciones, los patrones, la organización, los sistemas, y lograr lingüísticamente su enunciación coherente y sin contradicción. A esto llamamos plausibilidad.
- Nos daremos cuenta qué cada una de estas nociones (acción, estructura, function, sistema, organización, etc.) han construido escuelas o tradiciones de observación de hechos sociales. Lo cual nos obliga a escoger, por lo menos, una principal. Podemos igual hacer combinatorias entre ellas, pero para ello estamos obligados a construir y justificar puentes conceptuales coherentes, lo cual no necesariamente es fácil.
- Es finalmente el trabajo de Jürgen Habermas, quien ha dado cuenta de la necesidad de establecer un diálogo que muestre claramente la diferenciación entre ciencia positiva analítica, experimental y pragmática y el conjunto de las ciencias sociales y humanas.
- Dos epistemes que configuran dos mundos con escasos contactos. La ciencia positiva, proclive a su instrumentalización pragmática donde el interés puede ser profundamente humano para, por ejemplo, mejorar la salud, o la calidad de vida, pero que rápidamente se deriva en patentes explotadas por el mercado y no se diga de la ciencia de fines militares productores de innovaciones constantes de aplicación civil (como internet) pero que se mide también en la capacidad destructiva, como estamos viendo ahora en Irán.
- Podemos decir que la ciencia positiva básica tiene un “punto ciego” porque avanza desconociendo las applications que se puede se pueden llegar a hacer de ella. Por ejemplo, en el terreno bélico la instrumentalización de la ciencia positiva al servicio de los ejércitos imperiales y de las potencias globales, cuya26. 27. 28. medición y comprobación es cuántos muertos puede producir cada instrumento.
- Hoy, más que nunca, es la innovación técnico-científica lo que coloniza el mundo de vida. Hoy nos han convertido en parte de los algoritmos interesados, como dice Deleuze, no en individuos particulares sino en dividuos integrantes de grupos de interés de marketing y targets de objetos y productos internéticos. (Se explotan nuestros deseos, preferences, identificaciones, temas, angustias, ideologías, todo). Si hablando hoy de nuevas formas de colonización del mundo de vida, podemos usar la noicón Silicolonización, concepto que le debemos a Éric Sadin*.
- Jurgen Habermas no se hacía ilusiones, sin embargo nos proponía hacer de la acción comunicativa, ese piso común sostenido por el lenguaje, un medio de intercambio razonable y productor de resolución pacífica de conflictos, además de encontrar en la defensa de lo común, de la diversidad, de lo público y de la sostenibilidad ecológica, una visión progresista de la sociedad que construyera postopías democráticas capaces de ofrecer a la humanidad una práctica emancipatoria centrada en la libertad como responsabilidad.
- Vaya, desde aquí, un sentido homenaje al último filósofo de la Escuela de Fráncfort: Jürgen Habermas.
*Merkur. Deutsche Zeitschcrift für Europaisches Denken. Revista fundada en 1947, donde el ensayo de Jürgen Habermas, fue publicado en el número 213, de diciembre de 1965.
*Sadín, Eric. “La silicolonización del Mindo, Editorial Caja Negra, 320pp. 2018, Buenos Aires