Si bien el concepto de civilización no deja de ser útil, sobre todo para caracterizar a las grandes formaciones sociales “homogéneas” como las que existieron en el antiguo Egipto o en la vieja China.

Sin embargo, si consideramos que la filología del término, se trata de una sustantivación de lo civil, esto es, una oposición dual: por un lado oposición referida a lo militar, civil-militar, una polarización harto conocida y harto trabajada, pero también a la oposición civilización-barbarie, la cual ha tomado diversas formas en su tratamiento histórico: veamos por ejemplo la polarización creada por Huntington, tan de moda y tan equívoca.

Huntington simplifica y reduce al Occidente como si éste fuera algo homogéneo y lo generaliza como ¡la civilización! sin distinguir su enorme diversidad interna, que como todos sabemos, es un gran campo de batalla interior que no se ve homogéneo en sí mismo: por ejemplo los Estados Unidos (el núcleo duro de la civilización occidental para Huntington) distan mucho de ser homogéneos, no solamente hay diferencias entre las visiones republicanas conservadoras, mayoritariamente fuertes al centro y al sur, y las demócratas mayoritariamente fuertes en las costas y en el noreste.

Como bien sabemos toda “civilización” tiene sus bárbaros. Cabría preguntarse ¿quiénes son los bárbaros cuando de posicionarse se trata frente a la “libertad” de portación de armas de fuego? Ya Todorov se ha ocupado suficientemente de la crítica a Huntington en su libro “El Miedo a los Bárbaros” .

También quiero, de forma preambular, fijar una posición frente a la afirmación corriente que preconiza la existencia, no solamente de una guerra de religiones, sino la equívoca idea de Huntington de la existencia de un combate de la civilización del islam contra la civilización occidental.

Como es sabido, el islam es una religión que va mucho más allá del mundo árabe, que es seguida por cerca de mil millones de personas. Las expresiones del Islam tampoco son homogéneas. Si bien existen algunos países con clara mayoría musulmana, los hay otros como Irán y Egipto donde cerca de la mitad de la población es laica, o bien una gran parte puede ser islámica pero con preferencias laicas con respecto del Estado y del gobierno, además de encontrarse divididos los propios musulmanes entre sus tendencias sunitas y chiitas, y otras; toda vez que no todos los musulmanes son partidarios de las visiones morales contenidas en la doctrina de la sharia.

En el caso egipcio, no es ocioso recordar que en febrero de 2011 se consolidó el movimiento popular en contra de Hosni Mubarak, quien sucedió a Anwuar El-Sadat desde 1981 después de su asesinato por el grupo de los Hermanos Musulmanes, quienes le criticaban las políticas de apertura hacia Israel, en particular el célebre Acuerdo de Camp David de 1978.

A partir de los primeros años del nuevo siglo se consolidó el Movimiento por el cambio (la Kifaya), cuyo objetivo era la conquista de libertades políticas y la entrada a la democracia. Bastaron dos semanas de grandes movilizaciones y la toma de la Plaza Midan Tahier o de la liberación para derrocar a H. Mubarak, cuando una parte de la policía y del ejército rechazó reprimir a los manifestantes que alcanzaron a reunir varios cientos de miles de personas.

La revuelta propició la formación de un gobierno provisional o militar que dio lugar en junio de 2012 a una elección presidencial, la cual fue ganada por los Hermanos Musulmanes y su candidato Mohamed Morsi. Apenas un año después, en medio de nuevas movilizaciones de los sectores laicos y liberales, el 3 de julio del año pasado bajo la presión de las movilizaciones del sector moderno y progresista de la sociedad egipcia, el ejército tomó la decisión de derribar al gobierno de Morsi y de establecer una dictadura, bajo la forma de una junta militar, la cual nombra a un gobierno provisional civil el cual ejerce todas las funciones gubernamentales. El compromiso para restablecer la democracia por parte del gobierno militar, es someter a un referéndum al inicio del 2014 un proyecto de Constitución alternativo a la Constitución Islamista del presidente derrocado Morsi.

Es de señalarse que actualmente el partido de los “Hermanos Musulmanes” ha sido declarado proscrito, en razón de considerársele como una organización subversiva de tendencia religiosa islamista.

Egipto, un país norafricano enclavado fundamentalmente en el desierto del Sahara y dependiente del valle y del delta del río Nilo que lo cruzan de norte a sur, donde se establecen las principales áreas urbanas densamente ocupadas en El Cairo y Alejandría. En términos comparativos Egipto tiene un territorio equivalente a la mitad del territorio mexicano. Egipto posee cerca de 85 millones de habitantes.

En el caso de Libia, no es ocioso recordar que el coronel Muammar Al-Gaddafi se declaró líder de la revolución de 1969 que derrocó a la monarquía dirigida por el rey Idris, implantando un gobierno de tendencia “socialista” basado en un “poder popular” y al mismo tiempo tomando como horizonte internacional una idea del panarabismo, el nacionalismo árabe, y sin olvidar el islam.

A partir del 2011 se produjo en Libia una revuelta popular contra el régimen del coronel Gaddafi, dando lugar a una virtual guerra civil que dividió al país entre Trípoli y Sirte como bastiones del coronel y la mayoría de sus entornos que fueron ocupados por comités populares (ciudades de Ajdabiya, Bengasi, Albayda, Derna, Almarj y Tobruk en la región este; Baniwalid, Gharyan, Misurata, Nalut y Zuara, entre otras, en el oeste).

La beligerancia de las partes y el principio de deserción de las fuerzas leales a Gaddafi, así como el desplazamiento de población y la desigualdad de las fuerzas en razón de la utilización de la fuerza aérea libia contra los rebeldes, suscitó la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para apoyar a las fuerzas rebeldes, lo que propició la formación principalmente de una alianza norteamericana e inglesa que estableció una zona de exclusión aérea para tratar de limitar los bombardeos aéreos de las fuerzas gaddafistas.

Se incorporaron a la alianza España, Dinamarca y Francia, donde esta última lanzó una ofensiva que culminó el 22 de agosto en Trípoli para desmoronar al régimen de Gaddafi. Como todos sabemos, el conflicto concluyó la tercera semana de octubre con la toma de Sirte y el linchamiento del coronel; después de lo cual el Consejo Nacional de Transición se daría a la tarea de la formación de un gobierno provisional, que interinamente se ocupara de los asuntos del Estado pero que ante su fracaso se ha visto disuelto desde el 2012 y sustituido por un Congreso General de la Nación, constituido por 280 senadores representantes de 88 circunscripciones. En febrero de este año se formó una Comisión Constituyente en elecciones generales que tuvieron una gran abstención.

Cabe mencionar que el territorio libio es apenas una décima parte menor al territorio mexicano, pero con un gran espacio desértico del Sahara y tan solo cerca 6 millones de habitantes.

luis e gomez sociologo mexico unam

Dr. Luis E. Gómez
Sociólogo mexicano especialista en temas de teoría social contemporánea.

Twitter/ X / LinkedIn

Publicaciones